Yo tenía un completo italiano, era hermoso y gordito. Chorreaba
La mayonesa amarillenta sobre una verde palta molida madura.
En cuanto al tomate jugoso rojizo suavemente masticado era delicioso.
Pan, inflado pero llenador. Pero el punto no es ese, sino que ésta era
La problemática:
viernes, 18 de julio de 2008
Acciones Legales
domingo, 6 de julio de 2008
domingo, 29 de junio de 2008
En/coma/en/blanco
I
Confieso que eh probado las drogas que me sujetan como persona
Comenzando por la marihuana, el copete, los cigarrillos (aunque no provoquen efectos alucinógenos)
El sexo, las pastillas, “nevado” y “marciano”... y ninguno de ellos me arranca mis raíces del suelo de la conciencia y realidad, porque lo único que eh logrado es
Estar en un lugar de mala muerte escribiendo mi pésima poesía.
Un frenesí de cosas me han hecho ser lo que soy y por eso
Quizás continuo vivo, porque trato de descifrar en todos estos
Años el porqué no me enterrado un cuchillo en el cuerpo;
Tal vez sea por esto mismo que me amo a mi mismo más que a ti.
Sé que está mal pero ¿qué debo hacer?
II (J.C.)
Visto una camisa color blanca con algunos manchones marrones,
Y la gota cae al tiempo en que la mancha crece sobre la
Camisa y el cuerpo se derriba cada vez, más y más
En cuanto al zumbido irritable que pasa entre mis oídos
Y la cabeza; sin comprender nada mientras en la cocina
Cuecen mi corazón arrancado con las manos manchadas
De vino. Se siente venir... muy fuerte y rápido...algo en el camino
III
Voy camino a matarte, te voy a matar...sí lo voy a hacer
A sangre fría. Yo con mi espada erecta, de metal y filosa
Partiré (en dos) tus labios que hablan por la imaginación
Y tu frágil/mente concienzuda.
Celebraré columpiándome de un candelabro gigante colgado
Con intenciones de escribir cartas sobre mi puta poesía, que
Se vende a cualquiera para satisfacerlos recibiendo como
Paga unas cuantas gracias y un par de monedas.
Todo lo que no vomité antes lo hice en una noche.
miércoles, 25 de junio de 2008
Solo quería escribir =P
sin haberme bañado desde tres días,
pero si lo pensamos, queremos comodidad
y por muy sucio que suene, es mi comodidad.
cuando nos sentimos bien, somos optimistas.
me estoy tomando una chela, sin preocupación alguna
comiendo galletas despreocupadas por ser devoradas,
escuchando a Ryuichiy Sakamoto... Y siento que hecho de menos escuchar Phillip Glass,
pero estoy en comodidad... mastico unas almendras amargas, pero no sé por qué las siento dulce,
a la vez que siento mi cabeza en un cubo pensando positivo.
A mi lado izquierdo de la silla donde estoy sentado hay una estufa que me abrigará por unos momentos esta noche de trabajo quizás... no se si yo soy el volao o esque la pantalla de mi pc le dan taldos? pero aún así me siento cómodo escuchando a Ryuichi y Sakamoto; lo malo del asunto esque esta un poco dañado el disco; no. Acabo de descucbrir que esos cortes es porque la canción es así porque oigo como si esos cortes los hiciera con mis dedos tecleando en este rincón.
No me había percatado que mi pierna se había dormido, pues un violento golpe del tema me cambió la idea de lo que iba a decir, pero es más fuerte que yo. Me tiene dominado el tema que estoy escuchando. Cualquiera puede pensar que estos tipos que nombré son música de esas rarezas que están en la calle. Si no me equivoco (y si alguno de mis compañeros del colegio lo recuerda) eran esos músicos que nos mandaron a hacer unos cortometrajes para Artes en el colegio por el profeso Sher (no me acuerdo como se escribe el apellido, pero lo escribo como suena porque tengo memoria de volao).
Me quedé pensando en eso que dije en la junta del ballena con el ricardo: la secta de los "biblias rojas"... Suena chistoso, me daré el tiempo de escribir algo con relación a eso. Por ahora mi mente está algo atrofeada para pensar en un estado volatil. Para ser preciso con lo que estoy escribiendo, solo quiero decir que me siento bien.
No sé por que estoy escribiendo esto... Bueno, solo quería escribir.
sábado, 21 de junio de 2008
OTOÑO: UNA ÉPOCA DE NOSTALGIA
Siempre había imaginado caminar por estos parajes tan bellos, llenos de fuertes colores rojizos amarillentos que sólo una vez puedes ver, como si fueran parte de un lugar mágico que jamás volverás a ver hasta que sea nuevamente la fecha para que se concrete el equinoccio y se abra el portal... son estas fotos las que me hacen viajar sin tener que moverme de donde me encuentre y sin tener que pagar nada; para eso tengo imaginación. Siento escuchar el crujido de las hojas en el suelo, como se arrastran con el viento a paso lento sin perder el vuelo de donde van y vienen, con el frío viento susurrándome al oído que quiere compañía con un café caliente en mano, una bufanda que abrigue mi voz, guantes de dedos cortados mostrando las llagas impregnadas con cicatrices de árboles ancianos... podría caminar solo por ahí y perderme fácilmente como en un bosque (y no sobrevivir) y no me daría cuenta, me confundiría con las hojas caídas y como hojarasca en movimiento desplazarme a ti casi disuelto y borroso como me veo en el reflejo del café que beberé en unos instantes más... un sorbo que quema mi lengua, distrae mi mirada a la ventana: "lloverá"- dije en altavoz, sin perder mi norte de donde miro de nuevo. Concentro el sabor en mi lengua, el frío ha pasado un poco y con eso me dan ganas de salir a caminar un poco más, hacia donde sea: ojalá donde mismo esté la foto, es ahí donde quiero ir ¿Me acompañas?... Vámonos de aquí.
"...Todas la hojas son del viento,
Ya que las mueve hasta la muerte
Todas las hojas son del viento,
Menos la luz del sol,
Menos la luz del sol..."
Pescado Rabioso - Todas las hojas son del viento
miércoles, 18 de junio de 2008
LA MUERTE DEL PÁJARO (in memory of Wanda)
Como cada tarde y de costumbre, me colocaba afuera de mi casa sentado en mi banca de madera a contemplar ese pájaro que se paraba en el tendido eléctrico de los postes de las calles. Como si fuera día domingo ir a misa en la mañana, nos juntábamos a ver esas puestas de sol interminables sin necesidad de ver el mar. Bastaba con mirar al cielo y ver cómo esos pigmentos anaranjados producidos por la contaminación se fundían con las nubes y el anochecer. A la hora de la merienda, ambos nos servíamos un cálido té para compartir; yo comía pan y él comía de las migas que yo le daba. Largas conversaciones entre sol y estrellas, entre cables y ruidos de la ciudad. Yo le contaba algo sobre mi vida, mis experiencias, mis aventuras y desventuras; nos preguntábamos con cierta frecuencia qué era vivir, qué significaba para ambos la vida, después de recorrer un largo camino y mirar atrás después de muchos años, casi al fin del camino, por qué pagar un precio tan alto por cosas que no habíamos hecho.
El pájaro me comentaba a cánticos en pajarístico lo que era él, lo que es viajar por el mundo como fugitivo y visitar tierras desconocidas por nosotros, de la diferencia con los humanos entre los humanos, y de cómo se ayudaban entre ellos al momento de inmigrar. Mágicos lugares se nos venían a la mente para volver a jugar siendo niños inmensamente tiernos e ingenuos.
Pero llegó ese día, y no esperaba que fuera tan así de sorpresivo. NO volviste a aparecer; desapareció de la faz de la tierra, te borraste del mapa sin pista alguna para seguirle, buscarle y encontrarle. Aquella tarde fue la más triste de mi vida porque te fuiste, y el mundo no fue el mismo de siempre; ahora las tardes, mis tardes, no tenía con quién compartirlas y esos solsticios brillantes fueron oscuros y sombríos, crudos como una noche de Julio gélida sin respiración. Las perlas tristes de mis ojos se secaron como añejas pasas sin vida, amargadas como el café que toma ahora entre mis manos. De a poco la respiración me estrangulaba dejando marcas en mi áspero cuello, y los huesos desarticuláronme sutilmente quedando inmóvil e inútil.
Estaba desgastado, devastado, como si el huracán más poderos hubiera pasado sobre mi llevándose todo, dejándome nada. Poco sentido tenía seguir esperando que regresaras a que me trajeras nuevas historias que contar, hermosos ocasos que contemplar, cálidos tés que preparar y servir: ahora la mesa abundante y rica que compartíamos está vacía, sucia, opaca desmantelada; sin las huellas de tus patas flacas que pudiste haber impregnado en el polvo grisáceo de tus plumas -antes de partir-.
Ya nada quedaba, sólo sentarme a esperar con desgano a que este cáncer del día a día me consumiera por completo y me hundiera en la tierra como lo hace a cada minuto que pasa en mi apagada llama de luz que quem(d)a.
Podrían pasar horas, días, meses, estaciones, años, décadas... milenios. Pero nada inmutará mi frágil cuerpo de cristal.
Bastó sólo eso que sucediera para darme cuenta que ese pájaro no era otro pájaro de colores o exótico, sino que era mi hermano que quiso despedirse de mi.
lunes, 16 de junio de 2008
EL HOMBRE QUE ME VENDIÓ AL MUNDO (dedicado a los padres ausentes)
Aunque no lo creas… el siempre estuvo aquí,
Está frente a ti, el está ahí...
Madre, eh aquí tu hijo.
Si lo has visto dile que no hay trato…
Porque no negocio con traidores.
"Feliz Día del Padre."